Resulta que lo que tu pensabas era perfecto no es así, que tu amorcito, el hombre de tu vida, la persona con la que quieres pasar el resto de tu vida, aquel que te juraba que iban a envejecer juntos y todo eso que ahora, a l lejos lo vez como un doloroso montón de patrañas.

Así es afróntalo, ese “hombre perfecto” resulto ser un imbécil que te boto por la primera ñanga, aburrida cara de mosquita muerta que se le puso en frente y tu lo único que haces es llorar por los rincones como una Magdalena, solo piensas en volver a sus brazos, que te llame para pedirte perdón, mientras el esta de lo mas maravillado con la cara de pambazo.

La única pregunta que pasa por tu mente es  ¿Qué carajo hice mal? Estos  3 puntos pueden ser la respuesta:

  • Hay que ver si se busco algo que no se tiene o si se huyo de algo: cada motivación requiere un abordaje, incluso terapéutico, diferente. La infidelidad amenaza tres pilares básicos de la pareja: la cohesión, la estabilidad y la posibilidad de progreso. Puede ser, incluso, que en alguno de estos puntos se encuentre el origen del problema.
  • Por otra parte, cuando entro en juego una tercera persona, no es raro que el infiel se plantee la disyuntiva de si contárselo al otro miembro de la pareja o no. Ríos González cree que ‘es muy compleja esta decisión y hay que analizarla individualmente, porque cualquiera que sea la opción que se tome, las consecuencias pueden ser positivas o negativas’.
  • Cuando la infidelidad ocurrió para pedir lo que no se tiene y buscar ayuda, puede ser beneficioso hablarlo; pero si se hace sin medir muy bien las repercusiones puede dar origen a un foco de inseguridad en el otro que convierta en sospechosas las cosas más insignificantes. Lo mejor es acudir a consulta individual antes de ir a una terapia de pareja que permita reestructurar lo que esté amenazado’.