Los hombres y los sapos

Escrito por Isela Valencia el 17 abril, 2010 | 4 Comentarios

 Hoy navegando en internet (como siempre) me encontré una narración que no es más que la verdad. Se llama “Los hombres y los sapos” y la verdad está muy bueno, es de esas narraciones para darnos cuenta de muchas realidades, y está es acerca de los hombres, espero que les guste.

“Sapos encantados, auténticos y garantizados”. Así decía el letrero sobre el acuario de cristal lleno de pequeños sapitos en una tina. La idea se me hizo media fumada y la curiosidad me llevo a preguntarle a la mujer que atendía que me explicará y me contesto esta jalada, ósea chequen “se convierten en principes, solo tienes que seguir las instrucciones” y diciendo esto me entrego un pequeño cuadernillo de barata con las instrucciones, yo por supuesto que no le creí pero la vendedora tomó uno al azar y me dijo: “todos son iguales, sigue las instrucciones al pie de la letra y mañana a esta hora vas a tener a tu principe azul”.

Al llegar a la casa pensé “pinche vieja loca fumada, ¿ahora que voy a hacer con este sapo?”. Le marco a una amiga que igual que yo tiene una pinche suerte con los hombres bien jodida, le platico lo que me dijo la vieja del sapo que se iba a convertir en principe todo este desmadre y cuando colgamos me puse a leer las instrucciones; bastaba con alimentar al bicho exactamente durante 24 horas exactas, día y noche sin retrasarce ni un minuto ni saltarse una comida porque se lo contrario el hechizo no se rompería y el sapo seguiría siendo un asqueroso sapo, pero esperen, que voy leyendo el manual y decía “Aclaración: Los sapos encantados se alimentan de amor cada media hora exacta, debes decirle a tu sapito palabras cariñosas, tiernas, piropos hacerle sentir que NO es un sapo sino un principe para que efectivamente se convierta en uno.” ¡No mames! dije, ¿Qué clase de chingadera es esta?, ¡Pero bueno! Pues a falta de quehacer por que no tenía ni con quién salir dije ¡Vamos a hacerlo!.

Eran las 8:15 de la noche, así que tomé el sapo entre mis manos y nadamas de verle esos pinches ojos tan feos no supe de dónde agarrar inspiración, pero bueno me esforcé y empezé, “eres tan hermoso, ay te amo”. Me sentí tan pendeja, pero bueno de repente una luz dorada se desprendió del animalejo, una luz tan intensa que me deslumbró y hasta creí escuchar como campanitas. Puta madre ¿qué pasó?, fue la única expresión que me salió, pero de repente pues volteo a ver al sapo y era un sapo común y corriente, frío, resbaladizo y además bien pinche feo. Pensé que quizá me estaba volviendo medio loca, así es que dije ¡lo voy a volver a hacer!.
8:45 en punto volví a tomarlo entre mis manos y dije: Eres un principe, el más hermoso de todos, ay te amo. La luz dorada fue ahora mucho más intensa que antes, el sonido de las campanas pareció envolverme, no se que chingados me estaba pasando pero yo cada media hora exactita lo hacia al pie de la letra; le hice poesías, le canté canciones, le dije que lo amaba, lo hermoso que era y cada vez la luz dorada era mas intensa y el sonido de las campanas mucho més intenso. Prefería no dormir, no comer, no fuí al baño con tal de seguir con el proceso del pinche sapo feo, yo decía ¡que se convierta en principe!. Todo ese día estuve dedicada a mi sapito.

Al día siguiente estaba tan cansada que yo creo que me drogo tanto sueño que besé al pinche sapo en el ocico, ya, ya sé, ¿que asco no?, nunca hubiera hecho eso en mis cinco sentidos. Me quedé dormida y cuando me desperté, había un hombre acostado a lado mio en MI cama, me quedé ¡no mames!, impactada, ósea el pinche viejo estaba de ¡no mames!, estaba buenisimo, desnudito listo para comerselo, ¡ah, no manches!.

Él volteó a verme y me dijo: “Gracias por romper el hechizo, soy tu principe, ¿me amas?”. No mames no lo pensé ni dos veces, ¡claro que si,te amo chiquito baby estás como quieres!, estaba más que perfecto y de repente me dice: “mientras más me ames, más hermoso seré”. Puta madre, pues me encantó eso. “Dime que me amas” me pedía el tipo y obviamente le dije te amo, te amo chiquito hermoso. ¿Cuando me amas?, ¡puta, mucho! ¡un chingo!, ¿que sería capaz de hacer por mí?. Puta yo como idiota, de verdad comp pendeja, “todo mi amor, todo lo que me pidas“, claro que le decía todo esto por que no quería perder esa noche de pasión y la neta me urgía, ya de cuates si estaba medio necesitada de cariño.

Entonces le compré ropa a mi principe, por que no tenía y obviamente no podía andar desnudito por todos lados, digo yo era feliz pero tampoco le iba dar esa dicha a las demás viejas de la calle, ¡no, ni madres!, claro que el principito me resulto ser un poquito fino, quería que le comprará ropa de marca, la ropa más cara, y además tenía que llevarlo a comer y a cenar a los mejores lugares.

Un día mientras yo estaba aseando la casa, lavaba su ropa, que tomá mi coche, lo tomó sin avisar y que va chocando el cabron, bueno regresó diciendome que me había hecho un favor, que el coche estaba feo, medio barato, que en él no se veía bien y además pues digo, el necesitaba algo “finolis”, yo NO había terminado de pagar este coche, pero bueno, yo estaba tan endiosada que no le tomé importancia, dije ¡Ay! Es algo material, ¿quién se fija?. Claro que el güey era creídisimo, digo ya contandoles aquí la neta, no paraba de decirme: “Eres una afortunada de tenerme a tu lado, no cualquiera tiene un principe”.

Obviamente las exigencias empezaron en aumento, además del coche nuevo tuve que darle a mi principe gran parte de mi sueldo, vacaciones en fin todo lo que me estaba pidiendo; para ello tuve que trabajar horas extras y entonces mi principe se empezo a quejar, que ya no lo atendía, que pasaba muchas horas fuera de la casa, que se sentía solo, que ya no lo amaba como antes. Las cuentas obviamente me seguían llegando; me daba rabia llegar a la casa a las 10 de la noche, yo todavía cansada, trabajando todo el día y encontrarme al pendejo viendo la televisión, obviamente echando la hueva sin hacer nada. Me ví en el espejo, mi mirada ¡madres! estaba apagada, mi cabello ¡no hombre! orzuela, necesitaba con urgencia un buen corte, mis manos asperaz y pues hacia tanto que no me compraba ropa nueva para que el cabron se diera sus lujos y encime me dijera “los principes no dan explicaciones baby”

Total que el pendejo un día llega y me dice: “Fui a buscar lo que no tengo en casa, por que tu ya no me amas, ya no me atiendes, no te arreglas para mí, ya no haces nada, y sino haces nada por mi me iré, te dejaré ¡ja! si, me voy, te morirás de tristeza sin mi por que tu no quieres perderme, soy tu principe, soy lo mejor que tienes en la vida”. Pensé en la cantidad de cuentas por pagar, en las horas de trabajo extras, en el cansancio, en la frustración, en la rabia, yo estaba ¡puta madre, encabronadisima!, es más, no estaba encabronadisima, estaba emputadisima, esa es la palabra que lo define. Que agarro el pinche manual de instrucciones y en la última página con letras bien chiquititas ví que decía “Para deshacerse del hechizo, basta con recordarle al principe, ¡al pinche principe!, que es un sapo, basta con recordar que tu eres real, basta con recuperar la fé en ti misma y en tu propia fuerza, basta entender que no necesitas principes para ser feliz”

Puta, en chinga baje corriendo las escaleras y me planté enfrente de mi principe que de repende ya no me parecía ni tan guapo ni tan hermoso ni tan perfecto y que agarro y le grito: ¡Pues eres un pinche y jodido sapo verde cabrón! ¡no hombre!, el güey furioso: ¡Soy tu principe, soy lo mejor de tu vida, tu me amas y me necesitas!. No, no mames, ¡eres un pinche sapo verde asqueroso! le grité. No, dijo ahora pero ya obviamente como que en su voz de notaba un poquito de inseguridad. “Tu me amas, tu no puedes perderme”.  ¡Puta! me empece a cagar de la risa y además sorprendido pregunto del por que me reía y le dije: “Güey eres un pinche sapo feo, hueco, ¿quién va a necesitar de semejante animal tan asqueroso?. Bueno el chiste es que me descosí y entre más le gritaba cosas que le bajaran su autoestima más chiquito se hacia el güey hasta que de repente llego a hacerse un sapo. En chinga me fuí a regresarlo a la vendedora quién sonrió y me repitió de nuevo: “Todos son iguales, nadamas es cuestión de que te endioses con ellos para que se crean la pinche octava maravilla y hagan de tí lo que quieran, así que cuidado por que hay muchos, NO TRATEN AL HOMBRE COMO UN PRINCIPE, por que no es más que un simple pinche sapo.

Anónimo

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comentarios




4 Comentarios
  1. VICTOR (primo) dice:

    Prima,, ya publicaste el video, bueno la narración, ps la neta sii, nos endiosamoss pero las viejas (claro qe tú no) son unas.. p*tAS bueno tu sabras de quien hablo, pero bueno , no me enveneno mass porque hoy salgo haha!
    TKM.. yy te amo prima hahaha!
    ;)

  2. yami dice:

    Me hizo reir mucho = )
    A veces por tener un principe sacrificamos muchas cosas de nosotras mismas solo por complacer a otro y nos olvidamos realmentede de lo que queremos.

    Nunca hay que darlo todo pero tampoco hay que dar muy poco.

  3. jesus dice:

    eaa ps ahi si ahi si
    jaja
    ps sta xada nada mas
    q ps ia pon algo para hombres no? jaja

  4. cristy dice:

    Asi son todos es la verdad…

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