Princesas sin corona
Aunque con algunas excepciones, cuando éramos niñas creíamos en los cuentos de hadas y princesas, con vestidos largos hermosos, con una cabellera abundante y sedosa, con un carruaje a la puerta y con un príncipe con el cual ser feliz para siempre. Nada mas alejado de la realidad, y aunque seguramente ser princesa no es nada fácil, tampoco lo es no serlo.
No importa la edad que tengas, de una manera u otra este si estas leyendo esto este el tiempo que nos toco vivir: el del Internet, el teléfono móvil, las redes sociales, dietas, pilates, spinning, la engañosa talla 2, moral distraída, el del centenario, cambio de siglo, píldora del día siguiente, salidas del clóset, leyes de aborto, uñas de acrílico, etc., etc., etc.
Debemos sumergirnos en este mundo con tantos códigos, debemos hablar varios idiomas para comunicarnos con los demás, con nuestra familia, con los amigos, con los compañeros, jefes, pareja, debemos ser muchas personas a la vez y no sucumbir en el intento.
Así es, nacimos mujeres, traemos incluidos de nacimiento todos los chips posibles y activamos y desactivamos el que mas convenga, usamos nuestro 5 sentidos y nos inventamos el sexto para explicar esas cosas que sentimos, usamos la cabeza y el corazón en proporciones variables, creemos y nos equivocamos y aún así volvemos a creer. No es fácil ser mujer en ninguna época y tampoco en esta , así que acéptate mujer, con toda tu fisonomía tal cual es, con todo lo que ello implica, quiérete y consiéntete, actúa todos los días por ti para ti sin olvidar a quien te rodea. Aprende, lucha, ama, siente, llora, ríe, construye, no te detengas con nada y ante nada. Intenta y vuelve a intentar y nunca te rindas.
Aquí entre chicas, tomemos el rol que nos toca a pesar de que cada 28 días reneguemos de eso. Somos princesas sin corona, pero ¿a quien demonios le importa la corona? Lo princesa se lleva por dentro.
Nos leemos pronto







[...] Yo sí. Me canse hace tiempo, cuando al último principe se le olvido recoger el pañuelo blanco que avente en mi balcón. Me canse de los príncipes que tocaron a mi puerta en busca de una doncella porque no siempre puedo ser una princesa, es más, no lo soy nunca porque no llego ni a corona. [...]
[...] Creo que el siguiente cuento que encontré en la red resume muy bien lo que he querido expresar en algùn post que he escrito aqui Entre [...]